29-02-2004
Proverbios 3:27-28
La parábola conocida comúnmente como la del mayordomo infiel , que ha dado lugar a muchas controversias, nos presenta, por una parte, un ejemplo que de ninguna manera debemos imitar y, por la otra, la sagacidad del mayordomo infiel, su actitud previsora, consistente en llevar a su propio molino las aguas revueltas. En esto último consiste la médula de la historia. ¿Qué lecciones nos da aquí el Señor Jesucristo?
1ª. Los cristianos somos mayordomos o administradores. El mayordomo manejaba el dinero y los demás bienes de su amo. Nada le pertenecía. Nosotros administramos los bienes que son propiedad de Dios.
2ª. La mayordomía es temporal. Cuando falten, quiere decir cuando lleguen a su término. Tal fue el caso del protagonista de la historia. Nuestra mayordomía terminará cuando muramos, o antes, si Jesús viene primero.
3ª. El dinero y los bienes materiales actuales son sombras. El Señor los denomina riquezas injustas, no porque sean malos en sí, sino porque el presente siglo es malo, y el dinero no se maneja de conformidad con el plan de Dios.
4ª. En el mundo venidero tendremos lo nuestro. El uso que hagamos de nuestras posesiones y oportunidades aquí, determinará lo que poseeremos allá. La fidelidad demostrada aquí es prenda de nuestra fidelidad allá.
¿Eres hallado fiel? Tú tienes la respuesta. |