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Autor Jorge Villegas
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23-08-2004
Los cientos de fieles que asisten a una iglesia son precisamente eso: fieles a los mandamientos del Señor. Cosa que parecen ignorar algunos pastores, que se la pasan fustigándolos desde el púlpito con visiones proféticas del infierno, con advertencias de juicio y voz de arrepentimiento. Un mensaje más apropiado para los millones de personas que están afuera. Millones de "infieles" que no sienten la necesidad de acercarse al Señor o convivir con los santos. Esa perspectiva de la realidad nos enseña dos cosas: a los santos de la iglesia, a los fieles, hay que ayudarlos a analizar su vida actual, en el mundo, por el mundo, a la luz del evangelio. Hay que proveerlos de fórmulas para traducir las enseñanzas de la Biblia en códigos de conducta cotidiana, en la calle, en la escuela, en la empresa. La otra conclusión: la tarea de la Iglesia está afuera, ahí donde abundan los pecadores. Hay que salir a buscarlos, hay que evangelizarlos, demostrarles que Dios tiene un plan de salvación para ellos. Es el mismo mensaje, con dos diversos enfoques según quién lo escucha.
Jorge Villegas
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| Última modificación (
23-08-2004 ) |