07-03-2004
Salmo 116:18
Este pensamiento ha pasado por las mentes de los creyentes una y mil veces, y qué tristeza da el pensar en las tantas y tan maravillosas bendiciones que a diario recibimos del Señor, siendo tan poco lo que damos por él. Pero tengamos cuidado, pues Satanás usa estos estados de ánimo para atacarnos a fondo. Él está susurrando a sus oídos: ¿Qué puedes hacer tú, miserable criatura, por el Señor, cuando tus limitaciones y tu pecaminosa vida pasada te están reprendiendo?
Pero, no escuches a Satanás. Ten la seguridad de que es mentiroso; un enemigo de toda rectitud; un malhechor. No creas ninguna palabra de las que te diga. Pon, únicamente, tu confianza en Cristo y su gracia. Recuerda que por la misericordia de Dios eres renacido en Cristo.
Cada día que empieza, inícialo con un fuerte propósito de corregir tus fallas y mejorarte. Escucha, cuidadosamente, a la voz del Espíritu Santo y sigue sus indicaciones obedientemente.
Caminarás a la victoria.
¿Le has pagado a Dios tus votos?. |