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Arras de nuestra herencia
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Autor Pastor Daniel Casillas Gastelum
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03-09-2004
Recordarás que el día de tu boda entregaste o te entregaron unas arras.
Es intresante recordar que arras es una palabra que llegó al Nuevo Testamento griego como una contribución de los fenicios (quienes eran comerciantes).
Los fenicios llegaban en sus barcos a ofrecer mercancías a los griegos. Imagina a una dama griega interesada en un precioso peine adornado con marfil y piedras preciosas, lo ve y lo vuelve a mirar; el comerciante le dice: Cómpralo es muy hermoso.
Sí –responde ella–, pero es muy caro, no tengo el dinero suficiente para comparlo.
– Dame el "arrabón"(arras) y te lo dejo en manos de un socio mío, el cual te lo entregará cuando termines de pagarlo.
La mujer entrega dinero y se marcha sabiendo que más adelante el peine será de ella y de nadie más.
Así, la Escritura dice que Dios nos ha dado una herencia que un día recibiremos de manera completa. Efesios 1:13-14:
En Él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en Él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria. |