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Autor Pastor Daniel Casillas Gastelum
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10-01-2005
Alguien pensó en encontrar la manera de aliviar ciertos dolores. Trabajó arduamente hasta que un día tuvo ante sus ojos el bálsamo que ayudaría a los que estaban sufriendo.
En la Escritura leemos ¿No hay bálsamo en Galaad? Si que lo había, y de lo mejor, no era necesario buscar en otra parte.
Hay palabras que son como un bálsamo a nuestros corazones; al escucharlas somos consolados, somos refrescados, somos sanados, oirlas nos hacen sentir muy amados y muy protegidos.
Hoy puedes ser un bálsamo para alguien, tu presencia, tu trato puede ayudar a alguien a sanar de sus heridas .
Dios quiere que seas de bendición, para eso te ha sanado y ha puesto el bálsamo de su amor en ti. No temas que se vacíe tu corazón, hay abundancia para que seas lleno día tras día.
Consolar a otros produce un gran gozo y es una bendición muy especial. |
| Última modificación (
25-01-2005 ) |