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Autor Jorge Villegas
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18-01-2005
Tenemos cientos de congregaciones cristianas sin pastor titular. O con pastores de medio tiempo, sin estudios de seminario, obreros que diezman su tiempo para predicar y dirigir una congregación.
Dios sigue llamando a los jóvenes a seguir la carrera divina. Pero las iglesias han renegado de su compromiso de apoyar los llamamientos, al negar su apoyo a los seminarios y a los llamados.
Póngase en los zapatos de un joven que siente el vehemente llamado a servir a Dios como su obrero de por vida.
Voltea en torno suyo y ve a pastores ancianos y agotados, que no tienen garantía de pensión, ni expectativas de jubilación por accidente o longevidad.
Pastores sin Seguro Social, sin prestaciones sociales, sin apoyo para los estudios de los hijos y el bienestar de la familia.
No pedimos tan sólo héroes del evangelio. Queremos, por lo visto, mártires del evangelio.
Si quiere que haya pastores educados, de tiempo completo, apapache a los viejos servidores de Dios, provéalos de cuidados y seguridad social.
Apoye igual a los seminarios. Para que tengan seminaristas internos, de tiempo completo, no sólo alumnos de tiempo parcial, con ocupaciones ajenas para sobrevivir.
Dios llama. Nosotros ponemos la mesa. |