25-01-2005
Los sermones que has oido deben haberte hecho mucho bien, si no eres oidor olvidadizo.
Leemos en la Escritura: El que tiene oido para oir, oiga.
Es necesario oir atentamente para que no haya malentendidos.
Hay una bienaventuranza para el que lee y para el que oye .
Una anciana iba a su casa después de haber asistido a su iglesia, se encontró a una persona que le dijo: ¿ A dónde va ? ella contestó: a hacer lo que falta del sermón, voy a ponerlo por obra. Eso es haber oído bien.
Un predicador escuchó a una mujer decirle: Lo felicito por el sermón del domingo pasado.
¿Recuerda el título del sermón? No
¿Recuerda el texto en que me basé? No .
No recuerdo nada de eso pero llegando a casa me deshice de las pesas falsas. Eso es haber oído bien.
Santiago 1:23-25 : Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.
La proxima vez pon más atención al sermón y disponte a llevarlo a la práctica. Tal vez tengas que dejar algo que quieres mucho si lo haces Dios te va a bendecir. |