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 06-01-2009
No estás lejos del reino   PDF  Imprimir  E-mail 
Autor Pastor Josué Magdiel Dávila García  
14-03-2004

Marcos 12:32-34

32 Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; 33y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios. 34Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Marcos 12:32-34  

Cuando nos aventuramos a buscar una dirección sin saber exactamente dónde está, pero tenemos la noción del rumbo a tomar, emprendemos el camino, por largo que éste sea, hasta dar con el lugar buscado.

En el peor de los casos, sin saber la dirección exacta a seguir, tomamos caminos distintos para tratar de dar,  y si no preguntamos por el lugar o la dirección, lo más seguro es que sigamos por el camino equivocado y tengamos que regresar o sufrir un dolor de cabeza y, por supuesto, la pérdida de tiempo.

En la antigüedad, cuando el imperio romano estaba en su apogeo, se decía una frase que le dio la vuelta al mundo y aún hoy en día se usa de cuando en cuando: “todos los caminos conducen a Roma”. Un supermercado utilizó esta frase, sólo cambiando la palabra Roma  por Soriana. ¿Ya lo recordaron? Y no es comercial.

Aunque la gente no conociera Roma, entendía que seguir cualquier camino, los llevaría hasta allá, sin importar las desviaciones ni la distancia.

Cuando nos hablan de algún tema, y hemos oído algo acerca de él en las noticias, comenzamos a hablar como si conociéramos el asunto a fondo, cuando en realidad hablamos sólo de lo que hemos oído, sin conocer la verdad completa. Así es como se producen los equívocos y también los rumores o chismes.
Hoy en día, en escuelas y universidades se dan enseñanzas equivocadas y mal intencionadas que fomentan el ateísmo. ¿Qué armas tienen los jóvenes que ahí asisten para no caer también en la incredulidad, si los jerarcas de la religión oficial se convierte en cómplices al enseñar doctrinas sin fundamento bíblico?
 
En lo que concierne a la sana doctrina, ésta sólo se enseña en las iglesias evangélicas; en las demás, exigen hasta el sufrimiento físico para la obtención de la absolución del pecado. Aun en la búsqueda de Dios, el hombre es mal enseñado, engañado.
  
Es bien sabido que en la mayoría de las universidades se enseña el ateísmo, camuflado en la enseñanza de corrientes ideológicas y bajo el pretexto de la ciencia pura.

En las facultades en donde se estudia la mente humana, se enseña que la religión no es más que una necesidad psicológica del hombre. Esto, por supuesto, hace dudar a los estudiantes acerca de las enseñanzas religiosas adquiridas desde la niñez, sean éstas correctas o no.
 
Es verdad que la búsqueda de Dios por parte del hombre es más que una necesidad, porque no se busca a Dios para llenar un hueco o cubrir una actividad, sino porque el hombre es hechura suya, como lo menciona el Génesis. Se ha hablado mucho del “instinto”, y de los “instintos” del hombre, ¿Por que se ama a los hijos con amor incomparable? ¿Por que nos aferramos a una saliente cuando colgamos de un precipicio? Por instinto, dicen.
 
Amamos a los hijos porque los hemos visto nacer y los hemos tenido en nuestros brazos; igualmente, nos aferramos hasta con los dientes de lo que nos pueda detener e impedir la caída al vacío  porque  sabemos y conocemos lo que puede suceder si nos caemos. De la misma manera es que el hombre busca a Dios para tratar de hallar paz para su espíritu. 
Bien, llamémosle instinto a la razón por la cual el hombre busca al Creador. Lo busca porque le conoce, ha visto su obra, siente su existencia, dice en el Salmo 19:1-1Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

Es innegable la existencia de Dios, muchos hay que se dicen ateos pero reconocen un “algo” superior en el universo que domina todas las cosas, y le llaman de muchas maneras: una fuerza celeste, una energía cósmica, la madre naturaleza, la ley de probabilidades etc. etc.

Tanto científicos como eruditos, han predicado un sin fin de teorías basadas en estas fuerzas y energías que manejan y controlan todo, y no se han puesto a pensar en que sólo los seres vivos con inteligencia pueden hacer y deshacer físicamente lo existente. Por lo tanto, las cosas inanimadas, sin voluntad y sin fuerza física, no pueden siquiera moverse por sí mismas. Deben tener conocimiento, pensamiento y razonamiento para poder actuar.

Una roca no se mueve por sí misma, el agua no va corriente arriba, la energía eléctrica, se desgasta continuamente conforme libera la energía lumínica. Igualmente, los planetas, los asteroides, los satélites naturales, no se gobiernan por sí mismos.

Todo lo que acontece esta previamente definido por una mente superior y ésta es nada más ni nada menos que la del Dios Todopoderoso. Dice el Señor “29¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. 30Pues aun vuestros cabellos están todos contados. Mat.10:29,30

Muchos dicen conocer a Dios y lo que realmente conocen no es más que un asomo de lo manifestado por Él. Otros más dicen buscar a Dios y lo buscan en las ideologías y los conceptos de hombres que han vivido una vida blasfema.
Así como el escriba, muchos pueden conocer la Biblia literalmente pero no conocen la revelación de la palabra de Dios. Pueden profesar una vida religiosa intachable, según el concepto humano, y estar próximos al conocimiento de  Dios, pero alejados de su voluntad.

El escriba decía:  uno es Dios, y no hay otro fuera de él; y estaba en lo cierto. Hoy en día encontramos un sin fin de deidades proclamadas en hombres, mujeres cosas y animales.

Muchos líderes religiosos, con tal de mantener el poder eclesiástico, enseñan la obediencia, adoración, y veneración a santos y vírgenes; otorgan santidad perfecta a hombres y  mujeres. Y les dan “poder” de intercesión y salvación, cuando la palabra de Dios es más que clara en ese respecto, el escriba lo sabía y dijo uno es Dios, y no hay otro fuera de él. Hay un solo mediador e intercesor entre Dios y los hombres: Jesucristo; hay un solo medio de salvación: Jesucristo.

Buscan el reino de Dios y se desvían al reino de Satanás, van en dirección al reino celestial y pierden por caminos de idolatría.

33Y el amarle con todo el corazón
¿Cómo amar a alguien que no se conoce?, El domingo pasado hablaba acerca de personas que tenían un “diosito” tan chiquito o tan impersonal que no pasaba de ser un simple deseo de creer en algo.

Así como para enamorarnos y amar a nuestra pareja tuvimos que ver y conocer cómo era esa mujer u hombre, así tiene que ver y conocer el hombre a Dios a través de su palabra y de los testimonios de su Iglesia.

“6 Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.”

Porque al tener conocimiento de Él, se le ama de todo corazón y con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas .

El profeta Isaías dice 40: 28¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.

Hay quienes condicionan su fe en Dios a demostraciones milagrosas espectaculares. Si no observan algo que los deje boquiabiertos, no creerán. Y de esa manera se hunden cada vez más en su incredulidad y, por consiguiente, en la perdición.

No es posible que ante tanta evidencia, el hombre encuentre excusas para no obedecer los mandatos de Dios y no creer en la salvación por Gracia plena. Con una vida religiosa mediocre o muy activa, millares de personas tratan de acercarse a Dios por medio de las obras y los sentimientos, sin conocer siquiera los mínimos requerimientos para una vida agradable a Él: amarlo con cuatro elementos existentes en el hombre: corazón, alma, mente y fuerzas.

Cuando Juan el bautista proclamaba “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado", llamaba al arrepentimiento sincero, a un acercamiento a Dios. Todos conocían las profecías del Mesías y dadas las circunstancias reinantes, esperaban la aparición de éste.

Hoy en día, la venida redentora de Jesucristo está cercana, y la necesidad del hombre por acercarse a Dios es imperiosa, casi podríamos decir que pudieran clamar como lo hizo el salmista:  51:10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio. Y renueva un espíritu recto dentro de mí. Pero sabemos que sólo quienes conocemos al Señor verdaderamente, podemos entablar semejante compromiso.
Un corazón puro para amarle totalmente; un alma por demás clara y transparente, sin doblez alguno ni nada que ocultar; una mente clara en cuanto a las enseñanzas que nos da su palabra y las fuerzas necesarias para mantener la fe y el amor por su nombre y su obra.

Cuántos que se dicen creyentes y se creen salvos porque tienen una vida religiosa como los verdaderos creyentes, están sentados en sus laureles y acuden a los cultos y participan en ellos, cantan, leen la Biblia, diezmando, estudian la lección de escuela dominical o de discipulado. Sin embargo, no han entregado su corazón al Señor; no han tenido un encuentro personal con Él. Practican una fe ficticia.

En ellos la verdadera fe no está presente, tienen dudas en cuanto a su salvación o, peor aún, no les importa si son salvos o no. La verdadera fe da como resultado una entrega completa al Señor.

La confianza en ellos mismos los hace quedarse cortos en su acercamiento al reino de Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. (Heb.11:6). El escriba, conocedor de la ley y lo escrito por los profetas, sabía del comportamiento del creyente en Dios, pero nada sabía de la gracia redentora.

Millones de personas pregonan una fe torcida y contaminada y navegan en el mar incierto y traicionero de la autojustificación y el conformismo religioso. Éstos están lejos del reino.

El escriba estaba cerca, tenía el conocimiento, pero le faltaba la fe. Moisés estuvo cerca de la tierra prometida. Cerca, pero no entró.
 “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Se acercó, estuvo aquí, lo implantó y regresará en su gloria para redimir a su pueblo y reinar con él.

Hay mucha diferencia entre estar cerca y estar dentro. Dice en Mateo 22: 11Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. 12Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. 13Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 14Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

Tal vez estás cerca del reino y de tu salvación, pero aún falta lo importante, ¡que estés dentro!

Tal vez entiendes que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; 33y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios, pero en realidad no amas a tu prójimo y confías en tus buenas obras y ofrendas para congraciarte con  Dios. Pero el Señor te contestará: No estás lejos del reino de Dios. Para entrar, te falta el salvoconducto: la fe en Cristo Jesús.

Deja de dar vueltas en tus propios juicios y pensamientos y despójate de tu vida pecaminosa. ¡Cree en el Señor Jesucristo como tu único y suficiente Salvador! Confiésale a Dios tus pecados y pídele que te perdone en el nombre que es sobre todo nombre, Cristo Jesús, y estarás dentro del reino de Dios, porque tu nombre será escrito en el libro de la vida y nada te arrebatará de su mano.

Hay diferencia en lo que el Señor puede decirte: no estás lejos  o Entra en el gozo de tu Señor.
El reino de los cielos se ha acercado en la persona de Jesús; se ha acercado para que tú no estés lejos de él. ¿Entrarás o te quedarás en las cercanías?
 

Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos nosotros.

Amén.


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