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Hay quienes viven quejándose, nada les produce gozo.
Dice la Biblia que debemos tener contentamiento.
También dice la Escritura que seamos agradecidos.
Tener contentamiento y gratitud nos libra de la quejumbre.
Me contó un amigo que un hombre entró a una orden de personas que sólo podían pronunciar dos palabras por año; el único que podía hablar más era el superior.
Al final del primer año el hombre de nuestra historia fue ante el superior y dijo sus dos palabras: Comida mala.
Al segundo año dijo: Cama dura.
Al tercero dijo: Me voy .
El superior dijo: no me extraña pues desde que llegaste te estás quejando.
Santiago 5:9 comienza diciendo : Hermanos no os quejéis... |