22-02-2004
Isaías 58:9-10.
Una de las actividades espirituales menos entendida por los creyentes y no creyentes es la oración.
Digo creyentes y no creyentes, porque todos los que profesamos una religión, cualquiera que ésta sea, tratamos de ser oídos cuando clamamos a las alturas.
Es innegable que existe en el hombre la imperiosa necesidad de venerar a algo o a alguien, de buscar su bendición o ayuda. De sentirse asistido y protegido, sin pensar siquiera en la condición espiritual en que se encuentre la persona.
Millones de personas alrededor del mundo profesan distintas religiones y distintos credos, muchos se envuelven en la bandera de la religión y enarbolan una justicia religiosa que bien puede no ser verdadera.
Oran y claman como este pueblo hebreo mencionado por Isaías, creyendo que por su palabrería serán oídos, pero el Dios de Israel, fuerte y celoso, el que nunca cambia, y hoy en día sigue siendo el mismo, manda a Isaías a "clamar a voz en cuello", sin detenerse; ¡con toda potencia! para ser oído por todo el pueblo, el pecado y la rebelión del mismo.
El pueblo hebreo, que desde su elección, hasta el día de hoy se ha preocupado más del celo de los actos externos que de la santidad interior, hipócritamente se queja de que Dios no hace caso de todos sus actos religiosos que le ofrendan (los ayunos), y de la supuesta humillación que más que nada era hipocresía.
Ayunaban sí, pero no como los ninivitas -convirtiéndose cada uno de su mal camino como se menciona en Jonás 3:8.
Sumidos en sus pecados, creían estar agradando a Dios con su falsa religiosidad y oraciones ofensivas.
4b He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.
Eran explotadores, codiciosos, inmisericordes, contenciosos y despectivos. ¿Acaso algo parecido hoy en día?
4.He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente;
Cuando proclamaban ayuno, aparentaban escudriñar los pecados que más provocaban a Dios, y con esta excusa acusaban falsamente a inocentes, tal y como le paso a Nabot el día del ayuno de Jezabel como se menciona en 1 Reyes 21:12.
Los hebreos buscaban a Dios cada día y querían saber sus caminos, pero hipócritamente, y el Señor los acusa de querer hacerse pasar por gente que hubiere hecho justicia de Dios y que no hubieran dejado el acercamiento a su Dios.
Cuántas veces por nuestra rebeldía y frialdad espiritual nos hemos alejado de Dios y tratamos a nuestros semejantes y a nuestras cosas como si fuéramos los más allegados a Él, tratando de pasar por inocentes compungidos, buscando la benevolencia del Señor, cuando ésta se ha apartado de nosotros y quedamos a expensas de las consecuencias de nuestro pecado. Y cuando no recibimos respuesta de nuestras peticiones culpamos a Dios de no oírnos:……ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido.
Y responde el Señor diciendo: 6¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? 7¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?
Hoy en día podemos ver no sólo en el mundo, sino también dentro de nuestras congregaciones, los mismos pecados que mantenían sin respuesta los ruegos de aquel pueblo desobediente.
¿Cuántas veces tratamos de ser oídos por el Señor en nuestros ruegos, cuando los mismos no alcanzan a traspasar el techo que nos cubre, por causa de nuestro pecado?
Hay cristianos con conducta de fariseo, que se justifican ante Dios por su conducta exterior, y claman a Dios como merecedores de sus dádivas divinas, como el caso del fariseo y publicano, allá en Lucas 18.
Cuánta falta hace que escudriñemos nuestro corazón y condición espiritual para ponernos a cuentas con Dios como el salmista cuando dice: "Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos".
Cuántos problemas existen hoy en nuestra iglesia a causa de la rebeldía y el endurecimiento de corazón.
¿Has orado al Señor y no te ha respondido? ¿Es esa la razón de tu desobediencia a la voluntad de Dios? ¿Y es esta desobediencia la que te conduce por caminos de impiedad y de ofensas al Señor con tu conducta?
¡Cuánto pecado y cuanta rebelión se presenta hoy en día en el pueblo de Dios! ¡Obstáculos para que las oraciones sean atendidas!
Desunión entre hermanos, falsos testimonios, envidias, adulterios, discriminaciones, palabras deshonestas, vanidosas, y hasta separaciones matrimoniales y divorcios, todo esto, entre "cristianos".
El apóstol Pablo en su carta a los Efesios capítulo 4:20-32 aconseja lo siguiente: 20Pero vosotros no habéis aprendido así sobre Cristo, 21si en verdad lo habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 22En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está corrompido por los deseos engañosos, 23renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 25Por eso, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros.26Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27ni deis lugar al diablo. 28El que robaba, no robe más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia y toda malicia. 32Antes sed bondadosos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
Ésa es la enseñanza que recibimos los creyentes directamente de la palabra de Dios, una vida recta delante de Dios en todos los aspectos "para que vuestras oraciones no tengan estorbo" .
En cuanto a oraciones, no hay mejor que la oración del justo, la cual es escuchada y manifestada su bendición, como lo dice el Salmo 34:17,18: Claman los justos, y Jehová oye y los libra de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón y salva a los contritos de espíritu.
Cuando el verdadero creyente enfrenta su realidad pecaminosa y se vuelve a Dios, cuán enriquecedoras son las oraciones, las alabanzas y las acciones de gracias.
Porque el Señor mismo nos bendice con una vida llena de abundantes bendiciones:
8Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.
¡Cuán hermosa promesa! ¡Benditas promesas del Señor!
9Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad; 10y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, Oraciones contestadas, la presencia misma de Dios en tu vida, si tan sólo humillamos nuestro corazón y sometemos nuestra voluntad a la voluntad de Él y hacemos misericordia , en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía. 11Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.
¿Quieres que tus oraciones sean contestadas? ¿Quieres tener paz en tu vida? Vuélvete a Jehová, quien tendrá de ti misericordia, y al Dios nuestro, que es amplio en perdonar y de tu interior correrán ríos de agua para vida eterna.
Dos invitaciones, a los creyentes y a los no creyentes.
Que el Señor los bendiga. |