13-03-2006
Cuando sufrimos.
Cuando estamos viviendo una tragedia personal.
Cuando sentimos que se nos ha cerrado el mundo.
Cuando nos sentimos desamparados.
¡Qué hermoso es oir palabras de consolación!
¡Cuánto apreciamos a quien nos consuela!.
¡Cuánto bien nos hacen esas palabras!
¡Cuánto bien nos causa sentir un abrazo consolador!
Un varón que sufrió mucho dijo:
"Pero yo os alentaría con mis palabras, y la consolación de mis labios apaciguaría vuestro dolor". Job 16:5
Quien consuela busca alentar al que sufre y busca apaciguar su dolor.
Es precioso reconocer que el Espíritu Santo es llamado el Consolador y su ministerio es alentar , consolar, dirigir , dar libertad de lo que nos causa dolor.
¿Abres tu boca para consolar?
Si has sido consolado recuerda que hay quienes necesitan oir de tí palabras que los animen y los levanten de la condición en que se encuentran, no te quedes callado consuela a quien lo necesite. |