08-08-1999
Gracias a Dios que nos permitió vivir esta maravillosa experiencia, por primera vez en la vida de nuestra iglesia.
¿Que la escuela bíblica de vacaciones no es ninguna novedad? ¡Por supuesto que no! Es una tradición de muchos años en nuestra congregación, pero esta ocasión, por iniciativa de los hermanos Samuel Paquot y Neria Jaime de Paquot, comisión de Educación Cristiana de la iglesia, salimos del templo para llevar a cabo nuestra Escuela en La Nueva Esperanza, en las cercanías de Allende, N.L. 
El lugar es verdaderamente hermoso; las instalaciones son estupendas; el clima que disfrutamos no pudo ser mejor. Otra innovación fue que el alumnado abarcó desde niños de cuna hasta ancianos. Contamos, además, con hermanos de las misiones de la colonia Carmen Romano y colonia Tamaulipas.
No obstante que fue la primera ocasión en que se celebró así esta Escuela, la organización fue extraordinaria. ¡Gracias a Dios por todo ello!
Para el domingo a mediodía se contaba con una inscripción poco mayor de 150 alumnos.

¡NOS VAMOS!
Domingo 3:30 pm. Salida del templo con rumbo a La Nueva Esperanza. Dos autobuses llenos, más varios automóviles.
Antes de las 4:30 llegamos al campamento. Después de desalojar los autobuses, se inició el registro de alumnos: ¡más de 170! De manera más que eficiente, se fueron distribuyendo en los cuartos, previamente asignados, y a cada registrado se le daba un gafete con su nombre, el cual sería indispensable para ser admitido en el comedor. El acomodo de los alumnos prácticamente se llevó el resto de la tarde. A las 7 en punto, nos presentamos en el comedor para la cena y a las 8, inició el culto de apertura.

Otra agradabilísima sorpresa fue el templo: un espacioso lugar (para 1000 personas), recubierto de madera en su interior, con accesos al frente y por los lados, bellas luminarias, ventilación muy adecuada y buena acústica. Para quienes se hizo pesado ascender los 62 escalones que conducen al templo, hubo automóviles que los llevaban por la vía hecha para ese propósito.
El culto de apertura fue muy emotivo. Desde ese mismo día comenzamos a aprender cantos nuevos (3 diarios, por lo menos), además del canto oficial de la Escuela: "Siempre Diré que Soy Cristiano".

Samuel Paquot improvisó a una directora de canto que, más o menos, cumplió con su función durante toda la Escuela. El hermano Jesús Rentería tuvo a su cargo esa noche la predicación de la palabra y hubo tres profesión de fe.

¡A CLASES!
La infalible campana, tocada diariamente a las 6:30 (con una excepción, que ya narraremos en otro apartado) por el hermano Sergio Méndez, encargado del orden, daba inicio a las actividades del día.
A las 7 en punto empezaban los devocionales, los cuales estuvieron a cargo de los hermanos Miguel Doblado y Luis Leal, de manera alternada.

A las 7:30 nos formábamos para el desayuno. Magdiel Dávila fue el encargado de perforar los gafetes en la línea correspondiente a cada comida y de, más o menos, guardar el orden en la fila. Se daba preferencia a entrar a los hermanos de la tercera edad y a los hermanos cuyos nombres formaban la "Lista Feliz" (los encargados de lavar los platos).

A las 9 en punto daba inicio el culto de apertura de las actividades diarias, con el desfile de las banderas cristiana, mexicana y de la Biblia. Desfilaban desde los niños más pequeños (que ya caminan) hasta los primarios. Se hacían los honores a las banderas y a la Biblia, y se cantaban los himnos correspondientes. Por último, cantábamos Siempre Diré que Soy Cristiano y repetíamos el texto lema del campamento: "Una cosa he demandado a Jehová; ésta buscaré: que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová y para inquirir en su templo." Salmo 27:4.

En seguida, salían los niños de cuna y los párvulos con sus maestras. El resto de la concurrencia permanecía en el templo para escuchar una historia misionera. Cada día, la hermana Neria de Paquot presentó la historia de un misionero diferente: el lunes, Guillermo Carey; el martes, David Brainerd ; el miércoles, Jim Elliot, y el jueves, Juan Paquot Rodríguez (¡el más conocido de los 4 para nosotros!)
Al terminar la narración de la historia misionera de cada día, nuestro hermano Samuel Paquot nos hacía una serie de entre 20 a 30 preguntas para ver si habíamos aprendido la historia. Las preguntas eran alternadas entre dos equipos uno de niños y jóvenes y el otro de adultos, el conteo de aciertos estuvo a cargo de la hermana Araminta Barocio de Dávila quedando la mayoría de los días empatados y con 100 de calificación para ambos equipos.
Al terminar las preguntas de la historia misionera de cada día, la concurrencia se repartía en sus diferentes clases: Preescolares menores y mayores (0 a 5 años); niños menores (6 a 8 años) y mayores (9 a 11 años), e intermedios (12 a 15 años). Los lugares de reunión de clases fueron otra novedad de la Escuela: al aire libre, ¡bajo los árboles!
 Preescolares
 Infantil menores de 8 años
Jóvenes y adultos permanecían en el santuario para escuchar las conferencias preparadas para ellos. Primeramente, Samuel Paquot, quien habló acerca de la Libertad Financiera. Después, Magdiel Dávila, nos presentó pláticas sobre el Equilibrio Espiritual. Por último, Luis Leal tenía a su cargo el curso Mi Experiencia con Jesús. Entre cada conferencia, se daba un receso de 10 a 15 minutos.

Además de tomar sus clases, los niños y algunos jóvenes elaboraron trabajos manuales bajo la atinada dirección de Miguel Doblado y Eunice Cervantes de Doblado.

A la 1:30 se formaba la fila para la comida. Se tenía receso para una siesta, de 2:30 a 3:30. A las 3:30 iniciaban las actividades deportivas, las cuales estuvieron excelentemente coordinadas por Alicia Rodríguez de Ramírez. Hubo de todo: volibol, futbol, basquetbol, atletismo para todas las edades, y natación. La hora de alberca era de 5:30 a 6:30. Y de 6:30 a 7 se daba tiempo para aseo personal.

A las 7, ¡a cenar! Y a las 8 iniciaba el culto nocturno. Los días lunes a miércoles contamos con la predicación del hermano Sergio Urbano, pastor de la iglesia bautista El Divino Salvador, quien asistía acompañado de su familia. La última noche de la Escuela Bíblica, el jueves 15, el hermano Juan Paquot tuvo a su cargo la exposición de la Palabra de Dios. Cada noche contamos con la participación de diferentes grupos o solistas en la ofrenda musical especial: Las Niñas Bautistas, Hallel, Juan de Dios Dávila, Cynthia Hasebe de García, y Silbo Apacible, de domingo a jueves, respectivamente. Durante este último culto nocturno, se dio reconocimiento a los hermanos que trabajaron en los diferentes aspectos del campamento: docencia, cocina, orden, deportes, etc. Por supuesto, no faltó Ramiro Castillo con su cámara para las fotos históricas.

La última noche también tuvimos el gran gozo de escuchar el testimonio de conversión de Ramón, nuestro joven hermano procedente de la misión de la colonia Carmen Romano. ¡Gracias a Dios por Ramón!
El viernes por la mañana concluimos definitivamente los trabajos de la Escuela Bíblica de Vacaciones con un hermoso devocional en el santuario.
MAESTRAS:
Las hermanas que fungieron eficientemente como maestras de esta Escuela Bíblica, son: Diana Dávila, Karla Méndez, Alejandra Sánchez y Verónica Fonseca de Rentería, con preescolares menores y mayores; Ruth Aurrecoechea y Tere Navarro de Renovato, con niños menores; Silvia Aurrecoechea, Magda Buentello y Nohemí Espíno, con niños mayores; con los intermedios (12 a 15) estuvieron Yamillet Villarreal de Cantú y Neria Jaime de Paquot.
LAS CLASES DE ADULTOS:
Las tres conferencias diarias para los jóvenes y adultos fueron de mucha bendición y edificación. Los contenidos de cada uno de los temas abordados son indispensables para el buen crecimiento espiritual del creyente. El jueves 15, que fue el último día de clases, pudimos escuchar testimonio de varios hermanos acerca de la bendición que fue para ellos el llevar estos cursos. Muchas gracias a Samuel, Magdiel y Luis.
DEPORTES:

La carrera de 3Km fue comandada por el grupo de jóvenes atletas dejando muy atrás al escueto contingente de adultos quienes se inscribieron por el honor de competir.
 Los jóvenes campeones en primer plano.
 Futbolistas infantiles campeones.

En las categorías infantiles también se desato una competencia férrea.
 Niños disfrutando de las justas deportivas
NUESTRO PERSONAJE INOLVIDABLE:
Durante todo el campamento, hubo alguien que sobresalió por su simpatía y por la gran actividad que desarrollaba de continuo: el pequeño Joaquín Vargas. ¡Dios te bendiga, Joaquín!
MENCIONES ESPECIALES:

Una mención especial merecen las hermanas encargadas de la cocina. Dirigidas por la incansable Nelly Galván de Méndez, las hermanas realizaron una labor impecable. Prepararon catorce comidas entre desayunos, comidas y cenas, durante la semana; prácticamente salían de la cocina sólo para ir a dormir. Fue ejemplar su dedicación y alegría de servir. Gracias, mil gracias, hermanas.

Otra mención especial, para Sergio Méndez, quien se desmañanaba para levantarnos; era el último en acostarse, pues recorría todo el campamento con su silbato, verificando que las luces se apagaran a las 11 de la noche y que nadie estuviera fuera de su cuarto a esa hora. Además, guardó celosamente la disciplina entre niños, jóvenes y adultos. Su función no se limitaba a las horas de clases, sino que aun en las actividades deportivas estaba al tanto de que todo se llevara a cabo con orden. Muchas gracias, Sergio.
Y, por último, pero desde luego no por eso menos importante, una gratitud y mención especiales a Samuel y Neria Paquot, los autores intelectuales de esta maravillosa experiencia. Pero Samuel y Neria no sólo aportaron la idea, sino que trabajaron arduamente para que se llevara a cabo con éxito. ¡Y lo consiguieron! Muchísimas felicidades y nuestra enorme gratitud por su esfuerzo y dedicación.
Que Dios bendiga a cada uno de estos hermanos y premie su fidelidad.
LO HERMOSO:
Indudablemente que una de las cosas más bellas que disfrutamos fue el cielo ausente de nubes, tachonado de estrellas. Para muchos niños, fue un espectáculo nunca antes visto. Algunos adultos, no recordaban desde cuándo no observaban una maravilla tal. "Los cielos cuentan la gloria de Dios…" (Salmo 19:1). "Todo lo hizo hermoso en su tiempo" (Eclesiastés 3:11).
DETRÁS DE LAS CÁMARAS DE LA EBV
- Aunque muchos vimos cabecear a Samuel en las conferencias de Magdiel y Luis el lunes, pocos se enteraron de que fue debido a que su esposa Neria, lo había despertado a las 2 de la mañana pues había olvidado en su casa los acetatos para sus historias misioneras. Neria no podía dormir de la preocupación, así que fue a despertar a Samuel y él, abnegado que es, se levantó a esa hora y se puso a hacerlos. ¡Casi le amaneció en la tarea! Pero gracias a eso tuvimos unas imágenes sin par de los misioneros cuyas vidas estudiamos. Por cierto, la mejor fue la del rostro de Juan Paquot. Eso sí, después de despertar a Samuel, Neria pudo conciliar el sueño y durmió tranquilamente toda la noche, mientras su esposo dibujaba.

- El martes se anunció la participación del grupo Hallel en el culto de la noche. Pero faltaban 5 minutos para que comenzara y los miembros del grupo que venían de Monterrey (Arnulfo, Eliud y Juan), no llegaban. Samuel había ido a esperarlos a la entrada del campamento a las 7 y estuvo ahí más de media hora, pero nada. Estaba preocupadísimo y ya andaba buscando relevo. A Karla se le veía languidecer a cada minuto (¿por qué sería?). Por fin, faltando 2 minutos para comenzar el culto, llegaron los tres integrantes masculinos de Hallel. ¿Qué pasó? Pues que iban tan absortos (aún tratamos de averiguar qué capturó su atención de esa manera) que ninguno se percató que el autobús pasó de largo la entrada a La Nueva Esperanza y se siguieron ¡hasta Allende! Así que tuvieron que tomar un camión de regreso y luego andar el largo camino hasta el templo. Final feliz, pues cantaron muy bien y fueron de mucha bendición.
- Y el miércoles, los camperos disfrutaron de 15 minutos más de sueño matutino, pues nuestro querido guardián del orden, Sergio Méndez, ¡se quedó dormido! Miguel Doblado salió al rescate y, cual héroe de independencia hizo repicar la campana para infortunio de los camperos. En desagravio de Sergio diremos que las culpables de su falta fueron unas vacas que se la pasaron jugando al futbol y el hermano Méndez despertaba cada 5 minutos creyendo que se trataba de jóvenes rebeldes.
R E S U M E N:
Quienes tuvimos la bendición de asistir a esta Escuela Bíblica de Vacaciones, vivimos una semana hermosa y de mucha bendición para la vida de nuestra iglesia, y deseamos que se repita el próximo año.
¡Vamos a orar y vamos a ahorrar un peso diario desde ahora! |