20-10-2008
Mucho se ha especulado acerca de la omnipresencia espiritual. En los inicios del siglo pasado nació un escritor trastornado llamado Lobsang Rampa que escribió algunos libros con temas totalmente obtusos y uno enfocado al “desdoblamiento” del espíritu humano. Aduciendo que los seres humanos podían “desdoblarse” (separarse) y salir sus espíritus de sus cuerpos y viajar por todo el mundo y el universo en cuestión de segundos. Por supuesto, en otro de sus torcidos comentarios escribió acerca del “cordón de plata” que era ese hilo plateado con que estaba sujeto el espíritu desdoblado, con el cuerpo que abandonaba. Si ese hilo se rompía, adiós espíritu, ni él sabía a donde se iba. Por supuesto, todas estas ideas salen de mentes trastornadas y dirigidas por Satanás para engañar a los ilusos y faltos de entendimiento como el autor de estos libros.
Nada de lo creado es omnipresente. Al hablar de la omnipresencia de Dios, decimos que su presencia está en todo lugar en que Él quiera estar presente. Y no es cuestión de “ocupación” siendo Espíritu, Dios no ocupa ningún lugar físico. Para entender esta situación hay que pensar en términos de, vamos a llamarlo así, otra “dimensión”. La “barrera” existente entre Dios y nosotros no es de espacio o tiempo. Encontrarse con Dios no implica un “lugar” a donde ir o un “momento” que transcurrir. Estar en la presencia inmediata de Dios es traspasar el umbral “carnal” para estar en el Espíritu (como Juan en Patmos). Sin desdoblamientos ni hilitos.
Hay también otro aspecto relacionado con la omnipresencia de Dios que solemos pasar por alto. La palabra “omni” se refiere no solo a los lugares donde Dios está, sino, cuánto de Dios está en determinado lugar. A esto se le llama inmensidad. Usted puede estar haciendo algún trabajo o alguna actividad pero en su pensamiento puede estar en otro lugar o imaginando otra cosa. No está completamente abocado a eso que está haciendo físicamente.
Sin embargo Dios, está plenamente presente en todo lugar, a la misma vez y al mismo instante. Su inmensidad no se refiere entonces, a su tamaño, sino a su capacidad para estar absolutamente presente en donde Él quiera. |