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Autor Jorge Villegas
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23-02-2003
Líbranos, Señor, del triple embate de las fuerzas del mal: la soberbia, la intolerancia, la discriminación.
Que prevalezca la lección tácita del Evangelio: nadie es más que nadie.
No tengo por qué aceptar el credo ajeno; pero tampoco tengo por qué imponer el mío.
Nadie es más por el color de su piel, ni menos por su credo o su condición económica. Igual de grave y dolorosa es la muerte de un niño irakí que de un niño texano.
Señor, haz que prevalezca en el teatro de la guerra la compasión, el respeto a la vida humana, la misericordia para los inocentes.
Ayúdanos a encontrar la Paz, empezando en nuestros corazones. |