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Ni Influenza ni Muerte nos Arredran
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Autor Jorge Villegas
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03-05-2009
Lo tenemos que decir con absoluta claridad: los creyentes no le tememos a la influenza porcina; ni a la muerte.
Nos sabemos protegidos por la mano de Dios, ante todo mal y catástrofe.
Y la perspectiva de la muerte no nos llena de pánico porque estamos seguros de que alcanzaremos la vida eterna.
Ante estas afirmaciones rotundas ¿Por qué sumarnos a las medidas precautorias ordenadas para todo el pueblo mexicano, ante la pandemia de Influenza?
Porque el creyente tiene el compromiso evangélico de ser ciudadano cabal, el primero en caridad, solidaridad y cumplimiento de la ley.
Aun si la espada de la muerte zumba junto a nuestros oídos sin dañarnos, es nuestra responsabilidad ayudar a cortar la cadena de los contagios.
Juntos, cuando las autoridades sanitarias lo permitan; o cada quien en su casa, en caso contrario, nuestra tarea es ponernos de rodillas para pedir por la salud de México.
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| Última modificación (
09-05-2009 ) |