01-06-2003
Hace muchos años. El pastor Hermenegildo Salinas nos pidió hacernos cargo del boletín de la Primera Iglesia Bautista.
Nos extrañó que lo pidiera. Él sabía lo duro de nuestro trabajo. Le respondimos: hermano, me resulta imposible. Tengo demasiado trabajo en el periódico.
Su respuesta nos dejó sin más excusas.
Jorge, nos dijo, Dios no llama a los flojos, a los que no tienen quehacer. Llama precisamente a los ocupados, a los laboriosos.
No hemos olvidado esas palabras. Y hoy se las dejamos para su reflexión.
Por si usted cree que sus muchos quehaceres y afanes terrenales no dejan espacio para servir en algún ministerio de la iglesia.
Miles de almas han hecho profesión de fe en estos días dentro de la campaña He Visto a Jesús y falta quién los discipule ¿ Ya se ofreció usted para hacerlo?
Dios nos da la oportunidad y el privilegio de servirle con una escoba, con una voz, con unos brazos que carguen sillas o unas manos que cocinen.
Pero lo primero es aceptar que sí, que sí tenemos tiempo precisamente porque tenemos mucho trabajo y sabemos hacer rendir el tiempo y nuestras fuerzas.
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