13-07-2003
Vaya a cualquier centro comercial y trate de hallar a su hija adolescente.
¿Sus señas? Anda vestida con pantalón negro, blusa blanca, zapatos de plataforma y pelo suelto sobre los hombros.
¡Sorpresa! Todas las chicas andan vestidas igual.
La dictadura de la moda. La urgencia de no desentonar.
Lo de menos es que cedan a la moda de los demás. ¿Pero en asuntos más importantes?
Por no desentonar, ¿van a fumar, a beber bebidas tropicales, a trasnochar en la disco?
Desafíe a sus hijos a ser diferentes. A no ser del montón. A no caer en la mediocridad de los vicios. A distinguirse por su salud.
Vaya. Desafíelos a ser líderes. A ser los mejores. Muéstreles el paradigma, Jesús.
Enséñelos a plantearse una sola pregunta ante cada tentación, ante cada acoso: ¿Qué haría Cristo en mi caso?
Y si quieren vestir de negro y blanco. Muy su gusto.
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