10-08-2003
Hay quien ostenta su credo diciendo que es cristiano porque nació en un hogar cristiano.
A lo que replica un agudo pastor: ¿Y si nace en una cochera, será automóvil?
A veces damos por sentado que los hijos de cristianos lo serán por heredad, por razones genéticas o simple contagio.
En la práctica, vemos que no es así. Que los hijos de muchos cristianos se van de la iglesia y no comparten su credo. La situación queda de relieve el día que los papás reparten las invitaciones para la boda del retoño, en el Sagrario de Catedral.
Un autor invita a descartar ese malentendido. El cristianismo no es hereditario ni genético. Los hijos, aun siendo niños, requieren una conversión genuina para sumarse por voluntad propia, por decisión personalísima, a la iglesia.
El asunto es peliagudo, delicado; pero quien esté libre de culpa que muestre a sus hijos en su banca del templo.
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