07-03-2004
Un joven conocido alega que no encuentra trabajo porque se lo niegan cuando apunta en las solicitudes que es evangélico.
No hay tal. En mi experiencia en diversas empresas y universidades, he encontrado que para los puestos que requieren confianza y honradez, llevan mano quienes se confiesan cristianos.
En Radio Alegría, el dueño nos solía alentar a contratar "gente de la suya", porque, decía, es más responsable, no se emborracha ni miente".
En el Diario de Monterrey, de 90 personas que trabajaban en la redacción, 32 eran evangélicas.Y ni siquiera eran reclutadas por mí. En Recursos Humanos parecían tener una preferencia marcada por los evangélicos.
Que nadie ose alegar persecución ni discriminación, para disimular su mediocridad o su incapacidad para el empleo. En nuestras tierras, es timbre de orgullo, no de discriminación, el militar entre los cristianos.
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