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Ofrendas de a muy poquito
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Autor Jorge Villegas
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18-04-2004
En una iglesia de las grandes, de las que están en barrio próspero, advertimos la pobreza de las ofrendas en las clases infantiles, en la Auxiliar de Niñas y los Embajadores del Rey. Cuatro pesos con cincuenta centavos por cada reunión. En promedio.
Nos entristeció por partida doble: por sus padres, que no los alientan a ser generosos. Por enseñarlos a que den de lo que les sobra. Y, por otro lado, lamentamos el desperdicio de la oportunidad para enseñar a los menores a responsabilizarse del gasto de su iglesia.
Si ahora les dan para la ofrenda menos de lo que se gastan en unos chicles, de adultos se conformarón con hurgar en los bolsillos en busca de las monedas sobrantes.
El asunto no es de finanzas, sino de aprendizaje para los ciudadanos responsables del Reino de Dios.
Demos como la viuda, de lo que Dios nos da en abundancia; no demos como el rico, lo que nos sobra.
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