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Escrito por N.P.D.
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25-01-2004
Pocos de nosotros hemos conocido alguna vez a alguien tan violento y salvaje como el hombre que Jesús encontró en Gadera (Lc 8:26-39) Obviamente aquel hombre estaba bajo el control un poder demoníaco que lo había sacado de la sociedad y lo había convertido en un maníaco violento y voceador. Sin embargo, Jesús lo liberó del control de Satanás y lo incorporó de nuevo a la sociedad, sano y respetable.Aunque Satanás usa todavía indudablemente la posesión demoníaca para expresar su odio a Dios y a la humanidad, por lo general lo hace en formas menos espectaculares. Por ejemplo, lograr que la gente crea que no somos más que productos al azar de una evolución ciega es una idea que le da muy buen resultado hoy. Esa creencia les resulta atractiva a muchos porque promete libertad de las restricciones morales y ofrece una gratificación inmediata. Pero muchos que comienzan a descender por el camino de la permisividad pronto se ven atrapados en un estilo de vida de vicios esclavizantes y prácticas desvergonzadas que les roban el autorespeto, la satisfacción y la esperanza.
Esencialmente, Satanás los tiene en su poder, de la misma forma que tenía al maníaco.
Las buenas nuevas para los que están atrapados en el pecado es que Jesucristo todavía libera a todos los que se vuelven A El. Y las buenas nuevas para los que han confiado en Cristo para liberación es que tenemos un mensaje de esperanza que vale la pena comunicar. |