10-05-2004
La Biblia es un libro universal, no sólo porque su mensaje es válido para todos los pueblos y culturas, sino porque nos revela a un Dios disponible para todos. Nadie está excluido de la salvación que el Dios de la Biblia preparó desde el momento mismo de la caída del hombre.La vida y la pasión de Cristo pertenecen a todos los tiempos y a todos los hombres para comprobarlo sólo debemos leer reflexivamente los Evangelios.
Descubriremos a un Jesús que se identifica plenamente con los pobres, enfermos, despreciados y marginados, para sanarles, levantarles, reclamar sus derechos y proyectar sus vidas y sus anhelos. Pero a la vez, aun Jesús, que sabe relacionarse y hablar con los poderosos, los ricos, los sabios e intelectuales, no para despojarles de sus riquezas, poder o conocimientos, sino para enseñarles a utilizarlos sabia y justamente en su propio bien y en el de los demás.
Traen pues, Jesús y su palabra, un mensaje de esperanza y salvación para todos. Y quienes ya vivimos en esta esperanza tenemos el encargo de hacerla efectiva en los que viven sin ella.
La palabra de Dios, como dice el apóstol Pablo ( 2 Tim 3:17), nos habilita para hacernos sembradores del bien, cultivadores de esperanza....de un mundo nuevo y una tierra nueva. Dejemos que esta bendita Palabra nos penetre y transforme, y a través de nosotros penetre y transforme al mundo. |