08-02-2004
La tecnología de la información puso en un brete a los que suelen venerar a la Biblia y adorarla como reliquia sagrada.
Es que en las redes de Internet puede usted hallar y consultar las Sagradas Escrituras; pero ni modo de encenderle veladoras o ponerle un altar a esa versión virtual, sin pastas gruesas ni papel crujiente. Y en un disco CD ROM de la Sociedad Bíblica, que tampoco se presta a la adoración del disco brillante que es, usted puede hallar versiones de la Biblia en español y en griego, análisis bíblicos y concordancias.
En tiempos de computadoras, de libros masivos o manuscritos laboriosos, la Biblia cumple su cometido de reconciliar al hombre con Dios y presentar el mensaje de la salvación.
En agosto, el Mes de la Biblia, las Escrituras refulgen como el libro para todos los tiempos, para todas las tecnologías de la comunicación.
La Biblia, en papel o en Internet no es para adorarse; es para leerse y practicar sus enseñanzas. |