|
Autor Pastor Daniel Casillas Gastelum
|
|
|
|
13-07-2004
Dos hombres habían hecho voto de castidad.
Un día iban caminando hacia un lugar y encontraron a una mujer parada a la orilla de un río, ella les pidió que por favor la pasaran en brazos porque no quería mojarse.
Uno de ellos dijo que sí, la cargó en sus brazos y la puso en la orilla opuesta. La mujer agradeció la ayuda y siguió su camino, los dos hombres también retomaron el suyo. El que se abstuvo de ayudar a la mujer comenzó a regañar al que la había llevado en brazos. Así caminaron unos tres kilómetros, uno regañando y el otro callado. Por fin, el que había estado callado dijo: Oye, yo dejé a la mujer hace como tres kilómetros, pero tú no has podido dejarla.
Siempre hay personas que todo lo ven mal, pero también hay quienes en sus acciones no tienen malicia y hacen el bien aunque algunos los critiquen y pongan en duda sus motivaciones.
Hagamos el bien porque a su tiempo segaremos si no desmayamos. |