|
Autor Pastor Daniel Casillas Gastelum
|
|
|
|
14-07-2004
A uno le decían el ya merito, a otro le decían el tibio.
El primero nunca terminaba lo que comenzaba, siempre contestaba ya merito acabo o ya merito lo terminaba pero...
El otro no ponía ánimo en lo que hacía, no tenía pasión para hacer las cosas, no quiso nunca comprometerse con nada ni con nadie, nunca abrazó una causa que le exigiera entrega.
No es de extrañar que ni uno ni otro tuvieran éxito.
La Biblia dice: En lo que requiere diligencia, no perezozos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor. Romanos12:11
Ni la indolencia, ni la pereza, ni la tibieza convienen a los redimidos del Señor.
No seas el "ya merito" ni "el tibio", nunca tendrán éstos la palabra de felicitación de nuestro Padre.
|