21-07-2004
Hay cosas que mueven nuestra curiosidad.
Somos dados a observar y a tratar de entender las cosas que suceden.
Decía uno de mis maestros que debemos saber cómo se besan las hormigas, con esto nos daba a entender que deberíamos ser muy minuciosos en nuestra observación de lo que nos rodea y de lo que nos sucede.
Cosas que me intrigan:
¿Por qué sonríen los bebés?
¿Por qué los ancianos tienen sus caras tan tristes?
¿Por qué estamos siempre insatisfechos?
¿Por qué se acaban las amistades?
¿Por qué un hombre soportó tener en sí mismo una legión de demonios por largo tiempo y una manada de cerdos no los soportó ni un momento?
Algo hay en el hombre que no hay en los cerdos .
Algo hay en el bebé que lo hace sonreir.
Algo dejó de haber en los ancianos , por eso ya casi no sonríen .
Algo nos hace falta para estar satisfechos.
Algo muy malo sucede cuando la amistad se muere.
Cristo es nuestro gozo, es nuestra satisfacción, es el amigo que nunca nos deja, todo lo que necesitamos para explicarnos las cosas es Cristo, porque nuestra vida está escondida en El, y es El quien nos ha libertado del dominio del enemigo de nuestras almas. |