|
Autor Pastor Daniel Casillas Gastelum
|
|
|
|
22-07-2004
Cuando estamos contentos, queremos demostrarlo abrazando, cuando estamos tristes, ¡cuánta falta nos hace que alguien nos abrace!
En la Biblia encuentro abrazos muy especiales:
Cuando Jacob y Esaú se encontraron, fue un abrazo de reconciliación.
Cuando la Sulamita añora el abrazo de su amado.
Cuando se despedían de Pablo y lloraban porque les dijo que no lo volverían a ver.
Es increíble que dentro del matrimonio muchos han dejado de abrazarse.
Un abrazo comunica amor, apoyo, ternura, confianza, comprensión y muchas otras cosas, comienza por abrazar a los que son tu familia, tal vez lo necesiten mucho. |