|
Autor Pastor Daniel Casilas Gastelum
|
|
|
|
30-07-2004
Nos habló como un padre amoroso a sus hijos.
Nos parecían sus palabras como una brisa que refrescaba.
Sentíamos que nuestros corazones eran como una tierra que bebía el agua de una lluvia muy serena.
Había consolación, había seguridad, había alivio al dolor, había respuesta a las profundas interrogantes del alma.
Así hablaba aquel anciano Pastor, sin reproches, sin amarguras, con un amor muy grande.
¿Cómo hablas? ¿Las personas que te oyen quisieran que no pararas de hablar o desearían que te callaras?
Dice la Escritura: Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis como debéis responder a cada uno. Colosense 4:6. |